lunes 9 de enero de 2012
Hoy no camino, bailo.
Es increíble lo determinante que es arrojar el pie derecho o el izquierdo a la hora de levantarte para sentirte desgraciado por completo cada día o pensar que eres la persona más afortunada de este mundo tan caótico (para los optimistas hoy) y cabronazo (para los que van a la pata coja).
No es cuestión de ser exitoso, ni de tener millones de euros (aunque hoy me encantaría bailar encima de un acantilado) , una pareja que te satisface en todos los sentidos (incluye cocinar como dios manda) o de pasearte con un estilo elegante (¡qué cojones, eso anima de la ostia!). Pero lo más importante es la manera que TÚ tienes de enfocar las cosas y si tienes que vivir debajo de un puente pensar que podría ser peor, podrías vivir en las alcantarillas y que posiblemente estés teniendo mas suerte que un millonario, que tiene dinero para comprarse miles de bebidas caras y lo que más bebe son lágrimas.
Si algo te va mal, ¿por qué dramatizar? ¿para que vaya peor? Lo mejor es asomar la cabeza y ya si te brindan la oportunidad, sacar el cuerpo entero y empezar a romperte el culo buscando la felicidad ( ¡qué pesada soy con este temita!).
Hoy me siento afortunada, y jodidamente guapa y mi euforia ha querido compartirlo con todos los que lean esto y piensen que estoy flipada, gilipollas, majica o que tengo razón y si es posible para contagiarlo. Pero sobre todo lo he escrito para mí, para esos días en los que me tiraría por un puente, para recordar que lo que tengo que hacer siempre es volar hacia lo más alto.
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